The Ring (La señal) (latino)

The Ring (La señal) (latino)
Rachel Keller (Naomi Watts) es una periodista de investigación que no da mucho crédito a lo que considera una especie de leyenda urbana: al parecer, circula por ahí una cinta de vídeo con imágenes aterradoras, que va acompañada de una llamada telefónica en la que se predice, con una semana de antelación, la muerte de quien las ha visto. Sin embargo, cuando cuatro adolescentes encuentran la muerte exactamente una semana después de ver el vídeo, la curiosidad se apodera de ella y no parará hasta encontrar la cinta y verla. (FILMAFFINITY)
Críticas
  • Entretenido y efectivo remake de un impactante thriller de terror japonés (Ringu), en el que una reportera (Naomi Watts, por si no tenía suficiente confusión e intriga en “Mulholland Drive”) trata de averiguar por qué todas las personas que ven una misteriosa cinta de video acaban muertas. De enorme éxito de taquilla en Estados Unidos, en apenas unos meses pasó a convertirse, al igual que había pasado con su versión japonesa, en poco menos que un film de culto. Poco más vamos que decir sin dejar de negar el mérito a sus creadores nipones: Si ya la ha visto le aconsejamos la de Nakata, pues tiene la misma angustia con el sabor de lo auténtico, y por último confirmar que es uno de los mejores títulos del género de los últimos años dentro del cine comercial.
    Pablo Kurt: FILMAFFINITY
  • “Logra un apreciable dividendo de sobresaltos, tensión y adrenalina contenida. (…) Gustará sin duda alguna a amantes exigentes de las historia que no necesitan de estridencias para obtener sus objetivos”
    M. Torreiro: Diario El País
  • “Clímax terrible”
    Antonio Weinrichter: Diario ABC
  • “Una idea brillante (…) admirablemente fotografiada y con algunas secuencias de siniestra belleza”
    Jordi Batlle Caminal: Diario La Vanguardia
  • “La anémica imaginación del cine norteamericano vuelve a nutrirse de carnes ajenas. (…) Lo cierto es que la nueva versión (…) cumple al cien por cien sus objetivos y logra sobresaltar al respetable con la misma intensidad que lo hacía su antecedente nipón y, en idénticos momentos, con la eficacia de un relato sugestivo, articulado sobre un mínimo de elementos perfectamente definidos.”
    Alberto Bermejo: Diario El Mundo

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